El estudio analiza fósiles del yacimiento de Batallones1, en Madrid
Aclaran cómo se defendía una rara especie de
carnívoro que habitaba España hace nueve
millones de años
► El trabajo comprueba que ‘Simocyon batalleri’, pariente del
panda rojo, trepaba los árboles con una habilidad inusual, para
escapar de depredadores como los tigres de dientes de sable
► Paleontólogos del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC)
estudian desde 1991 los yacimientos de Batallones, conocidos
por sus fósiles de tigres de dientes de sable
Madrid, 29 de abril, 2007 Un equipo de paleontólogos del Consejo Superior
de Investigaciones Científicas (CSIC) ha demostrado que Simocyon batalleri,
una rara especie de carnívoro presente en España hace nueve millones de
años, trepaba hasta las ramas más finas de los árboles, con una habilidad
inusual dado su tamaño, para huir de sus depredadores como los tigres de
dientes de sable. El hallazgo ha sido posible gracias al análisis de los
esqueletos casi completos de dos ejemplares de Simocyon descubiertos en el
yacimiento de Batallones-1, en Torrejón de Velasco (Madrid), conocido,
precisamente, por sus fósiles de tigres de dientes de sable.
El paleontólogo del CSIC Manuel Salesa, miembro del equipo que dirige Jorge
Morales en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), en Madrid,
recuerda que esta “sorprendente” especie, del tamaño de un puma, es
pariente del panda rojo (Ailuridae): “El hallazgo en Batallones-1 de dos
individuos Simocyon batalleri nos ha permitido descubrir que este animal
compartía con el panda rojo un rasgo muy especializado, el llamado falso
pulgar. Se trata de un hueso de la muñeca modificado de tal manera que
confería a su mano unas notables capacidades prensoras”.
Según relata Salesa, esta primera conclusión despertó la curiosidad de los
investigadores: “Los pandas rojos utilizan el falso pulgar para sujetar las
ramas de bambú y así poder masticar sus hojas, su alimento favorito. Sin
embargo, la dentición de Simocyon no mostraba signos de adaptación a
comer plantas, dato que descartaba el uso del pulgar en su alimentación”.
Tras estudiar el esqueleto postcraneal de los dos especimenes del yacimiento
madrileño, uno de ellos con evidentes signos de artrosis en muchas de sus
articulaciones, los paleontólogos del CSIC han aclarado el enigma. “El
Simocyon poseía extraordinarias especializaciones para trepar a los árboles,
como lo demuestra la morfología de los huesos de sus extremidades
anteriores o de las vértebras de la espalda, modificadas para producir grandes
fuerzas de flexión-extensión del cuerpo”, explica Salesa.
En este contexto, el mecanismo de pinza generado por el falso pulgar del
Simocyon habría sido el añadido perfecto, dotándole de una capacidad
prensora tal que podría trepar rápidamente a las ramas más finas de los
árboles, fuera del alcance de los grandes félidos de dientes de sable y otros
carnívoros.
Esta agilidad trepadora resulta sorprendente en un animal de su tamaño,
apunta el paleontólogo del CSIC. “El análisis de su anatomía revela una
capacidad más propia de carnívoros de menor tamaño, como el propio panda
rojo”, concluye Salesa. Las conclusiones de este trabajo aparecen publicadas
en la revista Zoological Journal of Linnean Society.
UNA TRAMPA NATURAL
“La singularidad de Simocyon batalleri ha conseguido robar protagonismo
incluso a la enorme cantidad de fósiles de tigres dientes de sable, que son los
que han hecho conocido al conjunto de yacimientos de Batallones”, apunta
Salesa.
El equipo de paleontólogos del CSIC trabaja desde 1991 en esta zona a 28
kilómetros de Madrid, un área donde se encuentran ocho yacimientos aparte
de Batallones-1, todos ellos formados durante el Mioceno superior como
trampas naturales en las que, además del Simocyon y tigres de dientes de
sable, cayeron mofetas, martas o hienas primitivas.
El análisis de los distintos fósiles que se han encontrado en este conjunto de
yacimientos ha permitido al grupo que coordina Jorge Morales desvelar cómo
evolucionaron los tigres de dientes de sable, extinguidos hace 10.000 años, o
cómo se adaptó el falso pulgar del panda rojo a su actual utilidad, comer hojas
de bambú.
Manuel J. Salesa, Mauricio Antón, Stéphane Peigné y Jorge Morales Functional anatomy and
biomechanics of the postcranial skeleton of Simocyon batalleri (Viret, 1929) (Carnivora,
Ailuridae) from the Late Miocene of Spain Zoological Journal of Linnean Society, 152 (3) , 593–
621 doi:10.1111/j.1096-3642.2007.00370.x
Jorge Morales es Profesor de Investigación del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) y
dirige las excavaciones paleontológicas en los yacimientos del Cerro de los Batallones. Lleva más
de 30 años estudiando las faunas de carnívoros y rumiantes del Terciario de Eurasia y África.
Manuel J. Salesa es Investigador Contratado “Ramón y Cajal” del Museo Nacional de Ciencias
Naturales (CSIC). Realizó su tesis doctoral sobre félidos dientes de sable de Batallones-1. Lleva
10 años vinculado al equipo de J. Morales, y es especialista en biomecánica y anatomía funcional
de carnívoros fósiles. Ha publicado numerosos trabajos sobre este tema junto con los otros
autores de este trabajo.
Mauricio Antón es ilustrador científico y paleontólogo, lleva vinculado al departamento de
Paleobiología del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) más de 20 años, durante los
cuales se ha especializado en la reconstrucción de la apariencia y la biología de los vertebrados
fósiles. Ha publicado numerosos libros, artículos científicos y de divulgación sobre temas
paleontológicos.
Stéphane Peigné es investigador del Museum National d’Historie Naturelle de París. Es especialista
en carnívoros fósiles del Terciario.
Figura 1: Simocyon batalleri. Autor: Mauricio Antón
Aclaran cómo se defendía una rara especie de
carnívoro que habitaba España hace nueve
millones de años
► El trabajo comprueba que ‘Simocyon batalleri’, pariente del
panda rojo, trepaba los árboles con una habilidad inusual, para
escapar de depredadores como los tigres de dientes de sable
► Paleontólogos del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC)
estudian desde 1991 los yacimientos de Batallones, conocidos
por sus fósiles de tigres de dientes de sable
Madrid, 29 de abril, 2007 Un equipo de paleontólogos del Consejo Superior
de Investigaciones Científicas (CSIC) ha demostrado que Simocyon batalleri,
una rara especie de carnívoro presente en España hace nueve millones de
años, trepaba hasta las ramas más finas de los árboles, con una habilidad
inusual dado su tamaño, para huir de sus depredadores como los tigres de
dientes de sable. El hallazgo ha sido posible gracias al análisis de los
esqueletos casi completos de dos ejemplares de Simocyon descubiertos en el
yacimiento de Batallones-1, en Torrejón de Velasco (Madrid), conocido,
precisamente, por sus fósiles de tigres de dientes de sable.
El paleontólogo del CSIC Manuel Salesa, miembro del equipo que dirige Jorge
Morales en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), en Madrid,
recuerda que esta “sorprendente” especie, del tamaño de un puma, es
pariente del panda rojo (Ailuridae): “El hallazgo en Batallones-1 de dos
individuos Simocyon batalleri nos ha permitido descubrir que este animal
compartía con el panda rojo un rasgo muy especializado, el llamado falso
pulgar. Se trata de un hueso de la muñeca modificado de tal manera que
confería a su mano unas notables capacidades prensoras”.
Según relata Salesa, esta primera conclusión despertó la curiosidad de los
investigadores: “Los pandas rojos utilizan el falso pulgar para sujetar las
ramas de bambú y así poder masticar sus hojas, su alimento favorito. Sin
embargo, la dentición de Simocyon no mostraba signos de adaptación a
comer plantas, dato que descartaba el uso del pulgar en su alimentación”.
Tras estudiar el esqueleto postcraneal de los dos especimenes del yacimiento
madrileño, uno de ellos con evidentes signos de artrosis en muchas de sus
articulaciones, los paleontólogos del CSIC han aclarado el enigma. “El
Simocyon poseía extraordinarias especializaciones para trepar a los árboles,
como lo demuestra la morfología de los huesos de sus extremidades
anteriores o de las vértebras de la espalda, modificadas para producir grandes
fuerzas de flexión-extensión del cuerpo”, explica Salesa.
En este contexto, el mecanismo de pinza generado por el falso pulgar del
Simocyon habría sido el añadido perfecto, dotándole de una capacidad
prensora tal que podría trepar rápidamente a las ramas más finas de los
árboles, fuera del alcance de los grandes félidos de dientes de sable y otros
carnívoros.
Esta agilidad trepadora resulta sorprendente en un animal de su tamaño,
apunta el paleontólogo del CSIC. “El análisis de su anatomía revela una
capacidad más propia de carnívoros de menor tamaño, como el propio panda
rojo”, concluye Salesa. Las conclusiones de este trabajo aparecen publicadas
en la revista Zoological Journal of Linnean Society.
UNA TRAMPA NATURAL
“La singularidad de Simocyon batalleri ha conseguido robar protagonismo
incluso a la enorme cantidad de fósiles de tigres dientes de sable, que son los
que han hecho conocido al conjunto de yacimientos de Batallones”, apunta
Salesa.
El equipo de paleontólogos del CSIC trabaja desde 1991 en esta zona a 28
kilómetros de Madrid, un área donde se encuentran ocho yacimientos aparte
de Batallones-1, todos ellos formados durante el Mioceno superior como
trampas naturales en las que, además del Simocyon y tigres de dientes de
sable, cayeron mofetas, martas o hienas primitivas.
El análisis de los distintos fósiles que se han encontrado en este conjunto de
yacimientos ha permitido al grupo que coordina Jorge Morales desvelar cómo
evolucionaron los tigres de dientes de sable, extinguidos hace 10.000 años, o
cómo se adaptó el falso pulgar del panda rojo a su actual utilidad, comer hojas
de bambú.
Manuel J. Salesa, Mauricio Antón, Stéphane Peigné y Jorge Morales Functional anatomy and
biomechanics of the postcranial skeleton of Simocyon batalleri (Viret, 1929) (Carnivora,
Ailuridae) from the Late Miocene of Spain Zoological Journal of Linnean Society, 152 (3) , 593–
621 doi:10.1111/j.1096-3642.2007.00370.x
Jorge Morales es Profesor de Investigación del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) y
dirige las excavaciones paleontológicas en los yacimientos del Cerro de los Batallones. Lleva más
de 30 años estudiando las faunas de carnívoros y rumiantes del Terciario de Eurasia y África.
Manuel J. Salesa es Investigador Contratado “Ramón y Cajal” del Museo Nacional de Ciencias
Naturales (CSIC). Realizó su tesis doctoral sobre félidos dientes de sable de Batallones-1. Lleva
10 años vinculado al equipo de J. Morales, y es especialista en biomecánica y anatomía funcional
de carnívoros fósiles. Ha publicado numerosos trabajos sobre este tema junto con los otros
autores de este trabajo.
Mauricio Antón es ilustrador científico y paleontólogo, lleva vinculado al departamento de
Paleobiología del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) más de 20 años, durante los
cuales se ha especializado en la reconstrucción de la apariencia y la biología de los vertebrados
fósiles. Ha publicado numerosos libros, artículos científicos y de divulgación sobre temas
paleontológicos.
Stéphane Peigné es investigador del Museum National d’Historie Naturelle de París. Es especialista
en carnívoros fósiles del Terciario.
Figura 1: Simocyon batalleri. Autor: Mauricio Antón